martes, enero 18, 2005

El Tao. Capitulo1-Valoraciones

Sun Tzu dijo:
El Tao hace que los soldados tengan el mismo propósito que su superior. De este modo llegarán a morir con él, a vivir con él y a no engañarlo.
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Aquí el Tao indica el camino, la forma en la que dirige y motiva al ejercito. Debe haber cohexión entre el que dirige y quien es dirigido. Deben formar parte de un solo elemento, coordinado, motivado y con una fe extrema en la victoria. Debe de alguna manera, reconducir la situación planteada para vencer el miedo de cada individuo y colectivizar

Como solemos ver en las peliculas bélicas como Braveheart o Gladiator, un buen general arenga a sus ejercitos para motivar y elevar la moral del mismo, de forma que la fe en la victoria incremente el potencial ofensivo.

Indagando sobre factores atenazantes, en el frente, cuando los dos ejercitos se vislumbran, cada individuo es decisivo. El todo es más que la suma de las partes, pero cada parte puede ser un factor catalizador de reacciones psiquiatricas adecuadas o no adecuadas. La capacidad para gestionar el miedo puede ser un factor determinante. El instinto de supervivencia, plantea al soldado la posibilidad de la muerte. Debe ser la creencia en valores trascendentes lo que puede vencer ese efecto paralizante del miedo. Y ese es el objetivo de la arenga militar, el mítin que consigue canalizar el miedo y transformarlo en una fuerza en el sentido de la victoria.

De la pagina Web Psiquiatria de la guerra extraigo este texto muy significativo, a colaciónd de lo que estoy comentando.

"No hay duda que el miedo disminuye siempre si el sujeto: a) se siente ayudado por la presencia de un grupo cercano y visible; b) espera rescate, ayuda o venganza próxima; c) se halla, o cree hallarse, protegido contra un golpe directo; d) conoce la localización del peligro y sabe como puede ser dañado por él; e) está consciente de su propia fuerza; f) sabe qué ha de hacer inmediatamente y después; g) confía en la eficacia de sus propias técnicas defensivas.

Si tuviéramos que seleccionar los factores decisivos, creo que habríamos de destacar el pernicioso influjo de la ignorancia y el benéfico efecto de la determinación, para conseguir un objetivo intensamente anhelado. Por este motivo me atrevo a proponer las siguientes:

Reglas para prevenir el miedo incontrolado.

1ª- Hacer que el pueblo conozca la verdad acerca de la situación. No es posible publicar cuanto ocurre, pero han de evitarse las mentiras procedentes de fuentes oficiales.

2ª- Dar al pueblo suficiente información acerca de lo que puede ganar con la victoria y perder con la derrota.

3ª-Proporcionar suficiente comida, vestido y reposo a quienes han de hacer frente al peligro.

4ª- Discutir amplia e intensamente todas las objeciones, dudas y comentarios acerca de la situación, hasta que todos comprendan la necesidad de proseguir la guerra.

5ª - Hacer querer al pueblo más intensamente la causa por la que luchan, que la vida ya pasada.

6ª - Hacer comprender al pueblo que no hay privilegios ni excepciones en el sufrimiento y en el peligro de la guerra (justicia igual para todos).

7ª -Colocar en posiciones de mando a los que las merecen por su eficiencia. No fiarse tan sólo de la teoría o la tradición: valorar el rendimiento en la acción.

8ª -Preparar rápidas y efectivas medidas para restablecer la confianza publica cuando flaquee; permitir manifestar entonces, francamente, los sentimientos sin temor a ser tachados de cobardía o traición. Para ello hay que distribuir un técnico experto en psicoterapia en cada grupo social.

Psicoterapia del miedo.

Hemos concluido que el miedo, subjetivamente considerado, no es más que la conciencia del fracaso individual, el anticipo de una insuficiencia reaccional o el predisgusto de la derrota. De aquí que su psicoterapia haya de tender a devolver al sujeto su confianza en sí. Mucho más importante que sacarle los estímulos fobígenos es intensificar sus medios de respuesta ante ellos. Solamente cuando el sujeto se ve libre de conflictos y peligros íntimos, sólo cuando está de acuerdo consigo y alcanza una síntesis intrapsíquica, cuando sabe qué quiere y por qué, cuando conoce los cómo y los cuándo de sus futuras reacciones podrá incluso improvisar respuestas ante lo imprevisto. En otras palabras: el psicoterapeuta ha de reajustar al sujeto y luego darle el esquema de vida más adecuado a sus recursos personales.

Si el individuo sabe lo que ha de realizar y tiene fe y entusiasmo en sus ideales, es decir, si lucha para obtener o defender un objetivo amado, entonces la acción inactivante del miedo será reducida al mínimo, cualesquiera que sea el peligro, objetivo, que lo provoque. La joven más tímida se torna valiente cuando lucha, como madre, para rescatar a su hijito: ni las llamas ni las balas la arredran en su defensa del ser querido. Cuando alguien se enamora se siente transformado y efundido; ya no vive en sí, sino dentro del objeto amado. En tanto el miedo implica introversión (in-fusión) y anulación, el amor supone plenitud, desbordamiento y éxtasis ; por eso el antídoto del miedo no es el coraje sino el amor. Ser un héroe significa estar bajo el signo de Eros, el Dios del amor."